Google+ Followers

lunes, 21 de febrero de 2011

LA PACIENCIA, VIRTUD NECESARIA PARA LA SOBREVIVENCIA


Muchas veces queremos que las cosas sucedan en el momento en que creemos conveniente, o bien, solo porque asi nos parece que debería ser, muchas veces dejamos de disfrutar muchos momentos de la vida por carecer de esta virtud tan difícil de mantener y tan fácil de perder: LA PACIENCIA.
Se ha definido a la paciencia como aquella virtud que nos permite "poder soportar cualquier contratiempo y dificultad." Es algo muy difícil ¿Cualquier contratiempo y dificultad? 

En lo personal, me considero una persona con poca paciencia, generalmente me gusta hacer las cosas rápido, que la gente haga las cosas de igual manera. Me ha sido difícil entender esta virtud, la cual me encuentro en proceso de cultivar. Quiero ahora compartir lo que he aprendido acerca de la paciencia.
  1. De manera intencional, haga de la paciencia su meta para un día entero. La paciencia solo se desarrolla con paciencia. Se debe tratar de obtenerla a diario. Trate de pensar antes de actuar y haga que la paciencia sea el fundamento de sus decisiones. Así que la próxima vez que sienta que quiere pegarle a alguien o empezar a desesperarse porque las cosas no son como pensaba, recuerde que como decía San Agustin, la paciencia:  es “la hermana de la sabiduría”.
  2. Practique el Perdón, es increible pero funciona realmente,  Recuerde que todos somos imperfectos. Acepte las imperfecciones de los demás y las suyas propias. De esta manera, podrá ser capaz de mantenerse en calma cuando otras personas provoquen situaciones de descontrol. Entonces, la próxima vez alguna persona le falte al respeto, o bien, que no haga las cosas como usted quiere, aprenda a perdonarle, no significa permitir que hagan lo que quieren, significa responderle con sabiduría, controlando nuestros deseos de devolverle el insulto, después de terminado el problema, olvídelo, no viva con eso. Si vivimos con resentimientos y no aprendemos a perdonar, solo nos hacemos daño Recuerde lo que decía Helen Keller “No podríamos aprender la paciencia en este mundo si solo existiera la felicidad”.
  3. Mantenga en su mente aquello que realmente importa. Muchas veces, las cosas sin importancia son las que provocan nuestra impaciencia. El verlas desde la correcta perspectiva le permitirá ser paciente con aquellas que no tienen trascendencia. Recuerde esto mientras esté realizando aquellas actividades que no le gusta hacer. Aveces ponemos tanta importancia a aquella persona que no nos ha saludado, a aquel que nos ha dicho algo desagradable, olvidando lo que realmente vale la pena.
  4. Cultive la fe. Todos experimentamos momentos de dolor en algún momento de nuestra vida. Recuerde que la tristeza forma parte de este mundo y que el sufrimiento produce “paciencia” (Santiago 1:3). Muchos problemas que enfrentará serán inexplicables. Es en esos momentos debe recordar que Dios nunca nos da una carga que no podamos soportar. (En lo personal, el mismo dolor y sufrimiento me ha hecho aprender a ser paciente, aprender a aceptar aquellas cosas que no puedo cambiar y aprender a perdonar a aquellas personas que intencionalmente o no, tratan de perjudicarme, solo la fe, ha hecho que pueda aprender a ser paciente y que desee seguirlo siendo día a día.)
Podemos notar que existe un común denominador en todas estas recomendaciones: Cada una de ellas requiere que ejercitemos nuestra capacidad de decidir. Cada día, cada momento, como dice Paulo Cohelo: tenemos una oportunidad en la que “es posible cambiar todo lo que nos hace infelices”.

Paciencia y amor

Estas sugerencias, combinadas con el ya famoso “respiro profundo” (inhalar, exhalar), podrían ayudarnos a desarrollar nuestra paciencia. Sin embargo, debemos recordar que, en última instancia, la raíz de la paciencia es el amor (Gálatas 5:22) y que el amor es un regalo de Dios. La relación entre el amor y la paciencia ha sido resaltada por muchas personas. Por ejemplo, Maria Eugenia Mora dice que la paciencia “es el mejor acto de amor.
Nuestro mundo es la universidad para ejercitar nuestra paciencia. Y los exámenes más duros los rendimos con las personas más cercanas a nosotros.
Animo y recordemos que la paciencia es un hábito que debemos cultivar día a día, mientras seamos pacientes, nos será posible ser más felices y lograr entender aquello que no podemos cambiar, y aceptar que si somos pacientes logramos más que actuando con desesperación.



1 comentario:

SELAH dijo...

Que bien... sin duda que tienes razon...

Paciencia para mi paz-ciencia..