¿Porque no podemos dejar el p... celular?



Trabajo como Directora de Recursos Humanos en una institución con muchísimos empleados y eso me permite interactuar con toda clase de personas a diario y he observado un patrón común que se ha ido incrementando a través del tiempo, (yo viví mi adolescencia en una época en la que empezaban los celulares y no éramos esclavos como ahora). Es increíble lo que descubres si te despegas un rato de tu teléfono y te dedicas a observar lo que está a tu alrededor. 

En las salas de espera. En elevadores. En el café de la esquina. En la fila del súper. En el trabajo. En la casa. En el cine. En un concierto. Mientras caminamos en la calle. Mientras manejamos el coche. Mientras comemos. Segundos antes de cerrar los ojos para dormir. Segundos después de despertar. En cualquier momento y en cualquier lugar estamos viendo la pantalla de nuestro celular. Podría apostar que este blog lo estás leyendo desde tu teléfono. Ahora te pregunto: ¿Te levantas en medio de la noche si te entra un whatsapp? ¿Sales de casa siempre con el cargador del celular porque no puedes soportar quedarte sin batería? ¿Eres capaz de detener cualquier actividad –incluso las más gratificantes- tras una sola vibración del teléfono? Esa pregunta la realicé en una capacitación a empleados de puestos de jefatura, en otra capacitación para conserjes, en una capacitación para altos funcionarios y en todas las capacitaciones me respondieron que si.

No se imaginan el problema que me genera quitarles el teléfono a las personas para que puedan asistir a una charla, es como que el teléfono se ha vuelta una extensión de nosotros mismos, les duele más separarse del teléfono que de sus billeteras. Es increíble la adicción que esta generación está sufriendo y lo increible es que no son las nuevas generaciones (No se trata de un problema de Millenials...) Ahora todos parecen estar idiotizados con el teléfono, nos hemos vuelto una cultura de chisme, una cultura que todo lo sabe, que todo lo comparte, en la que todos nos enteramos de todo lo que pasa en segundos, pasamos vigilando y espiando a los demás... 

Hace poco, falleció el alcalde de mi ciudad, yo me enteré segundos después de su muerte y mucho antes de que lo empezaran a publicar masivamente porque un amigo que se encontraba en el hospital donde dieron la noticia del fallecimiento, lo publicó en un grupo de whatssap, en cuestión de minutos toda la ciudad lo sabía, mi mama me llamó 5 minutos después y mi abuela 10 minutos después (según ellas, me iban a dar la primicia sin saber que estando en otro país, yo ya sabía lo que había pasado)

Vivimos con una adicción al celular y no nos damos cuenta de que tenemos un problema. No se si lo sabías, pero esta adicción tiene un nombre, se llama NOMOFOBIA, (mis amigos en el trabajo odian que los llame nomofóbicos pero no se dan cuenta de que son adictos asi como lo era yo hasta que me dí cuenta e hice consciente el problema y dejé de serlo, o al menos, estoy en proceso de recuperación). y ¿Sabes cuando empezó este problema? Te cuento.. El 9 de enero de 2007 nuestra vida cambió. Ese día Steve Jobs presentó al mundo el primer iPhone. Hace tan solo 11 años. Hoy vivimos gran parte de nuestra vida a través de una pantalla de cristal. En promedio, una persona ve su celular unas 150 veces al día (suena exagerado pero esta cifra representa unas 10 veces por hora), algunas muchas más. Investigando un poco encontré que Cifras deIAB MEXICO Y MILLWARD BROWN   señalan que 46% de las personas consideran que sus dispositivos móviles son indispensables, al grado que regresarían a casa si lo llegaran a olvidar. La tecnología móvil ha transformado nuestros hábitos no sólo como usuarios o consumidores, sino también como seres humanos. El celular se ha convertido en una extensión de nosotros. Pero eso no es lo peor, sino que esta adicción está impactando con mucha más fuerza a las generaciones de niños y jóvenes, los llamados “nativos digitales”. No es para menos si consideramos que en muchos casos lo primero que vieron al nacer, no fue precisamente el rostro de su madre, sino un teléfono grabando el video de sus primeros minutos de vida.

El uso excesivo del celular puede tener terribles consecuencias. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señaló que la nomofobia-trastorno siquiátrico de adicción al teléfono celular- puede generar desde malestares en articulaciones, ojos, huesos y oídos hasta insomnio, depresión y ansiedad. Esto sin considerar el bajo rendimiento escolar que le provoca a un estudiante y la poca productividad laboral de un empleado. De hecho, las cifras de Forbes indican que casi el 30% de los estudiantes lo usa en horas de clases. Yo trabajo en una insitución gubernamental y no se imaginan lo difícil que ha sido crear una cultura de atención al cliente y de servicio cuando se les permite a los empleados el uso del teléfono ya que  muchos pasaban viendo videos en youtube durante su horario laboral. Se han hecho cambios poco a poco pero es una cultura a nivel general que es difícil de cambiar. 
Detengámonos a pensar un poco en el daño que nos hacemos por el uso tan excesivo del celular, el mundo está lleno de bellezas que no vemos y que no valoramos por estar viendo el celular, apreciamos la belleza de la naturaleza desde una pantalla y soñamos con viajar a lugares hermosos que vemos desde el celular y cuando llegamos ¿Que pasa? Nos dedicamos a tomarnos fotos, a compartirlas en facebook, a chequear cuántos likes tiene, cuantos comentarios, en lugar de disfrutar lo que tenemos de frente. Nos hemos vuelto presos de la tecnología y hemos dejado de lado el contacto humano, pero todo empieza con "Darnos cuenta", en mi caso, puedo decirles que desde que vi la serie " Black Mirror" mi perspectiva cambió y entre otros cambios que estoy haciendo para mejorar mi vida, me dí cuenta de que era una nomofóbica y empecé a dejar de lado el teléfono y a ponerle atención a las personas que tenía enfrente y decidi que cada vez que hablara con alguien, dejaría de pensar en el teléfono y de responder los whatssap y los mensajes que me entran y que pondría el 100% de atención a la persona que tengo enfrente, decidí tambien que cuando estoy compartiendo un momento especial con alguien, dejaría de lado el telefono y me concentraría en la conversación, en disfrutar el momento y me ha funcionado, esto no significa que las otras personas que tengo alrededor no lo hagan, pero al darse cuenta de que yo les pongo toda la atención que merecen, han dejado de ver el teléfono cuando están conmigo y les he empezado a enseñar a valorar y disfrutar el momento presente y dejar de ser esclavos de la tecnología. Recuerda que los cambios empiezan por ti mismo, si quieres cambiar tu entorno, empieza por ti.





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